domingo, 24 de marzo de 2013

Luis Favre: “No se gana una campaña con guerra sucia, nunca”


Felipe Belisario Wermus Ditt Luis Favre. Eso dice la cédula de identidad que le permite tener residencia en Brasil. La he visto. También lo dice su pasaporte francés, el único que tiene. No hay misterios. El niño pobre de Buenos Aires es este viernes por la tarde un marketero exitoso harto de calumnias. Esas que "no distinguen ideologías", me dice, porque Hildrebrandt y Mariátegui son lo mismo a la hora de difamar. Me cuenta que Hildebrandt sacó un texto difamatorio de un periodista querellado de la "cloaca de Internet" y lo puso en primera plana hace unos meses. Mariátegui le inventó relaciones con empresas brasileñas con las que nunca ha trabajado y lo convirtió en una caricatura de sí mismo. Otros se sirvieron de esas y otras falsedades. La razón de esta entrevista son esas calumnias. Las que no podía contestar en la campaña en la que se pretendió usarlo contraSusana Villarán.  
Sin embargo, también hablamos de las campañas peruanas. Me contó, cuando ya salíamos por los pasillos de La República, que las compañías encuestadoras no pudieron medir bien lo que sucedía.
El empate del Sí y del No se dio dos semanas antes de las elecciones, sostiene. Solo Datum lo midió. El impulso de la semana final hizo la diferencia, pero el trabajo fuerte ya estaba realizado. "Cuando el jacaré (caimán) abre la boca, ya no la vuelve a cerrar". El jacaré, del que tanto se habló en Twitter, reveló su misterio. No son más que las líneas de intención de voto. También hablamos de las exquisitas selecciones musicales que pone a diario en su cuenta. Le confieso que yo buscaba algún mensaje cifrado en ellas y se ríe mucho.  
No es fácil editar esta conversación. Mucho se queda en el camino. A mí me queda la impresión de haber entrevistado a un hombre especialmente talentoso para la política, más humilde y con más sentido del humor del que exhibe la caricatura que le inventaron sus detractores.
El nombre de Luis Favre se asocia a una leyenda en el Perú. Sería bueno decirle al público quién es usted.
Yo me dedico al marketing electoral. Soy argentino de nacimiento, naturalizado francés, viví la mayor parte de mi vida en Francia. Vivo en Sao Paulo desde el 2001. He participado en diversas campañas electorales. Eso sería un resumen rápido de mi vida. Nací en una familia muy pobre. Mi mamá era una campesina que nunca estudió y mi papá era un obrero gráfico que trabajaba en dos fábricas, o sea que yo lo veía muy poco. Viví en Argentina hasta los 19 años, donde tuve una actividad militante que me acarreó algunas prisiones en la época de la dictadura militar, motivo por el cual acabé exiliándome en Francia. Tengo cuatro hijos que son Flavio, Tristán, Fabricio y Lucas. He estado casado cuatro veces con sus respectivos divorcios.
Dicen que no terminó la secundaria.
Efectivamente. En primer lugar, yo fui expulsado de la escuela secundaria por dirigir una huelga de estudiantes contra la dictadura militar, que me expulsó de todos los colegios de la República. Por lo tanto, me cortó la posibilidad de estudiar. En segundo lugar, yo soy una persona que estudia mucho, nunca he parado de estudiar.
¿Cuándo descubrió que usted tenía talento para el marketing político?
Siempre tuve cierta inclinación, fuera de mis gustos particulares, por el diseño gráfico.
¿Pudo haberlo heredado de su padre?
Sí. Ahora que me lo dice, no lo había pensado.
Se dice que vino al Perú en los setenta como parte de la Internacional Socialista y que causó ciertos disturbios entre la izquierda peruana. ¿Esa es una leyenda también?
En parte no es una leyenda, porque, efectivamente, vine al Perú. Eran visitas intermitentes. La primera vez creo que en 1973 y hasta el final de la Constituyente. Participé del trabajo para hacer el Focep y la campaña electoral de 1978.
¿En los ochenta conspiró contra la unidad de la izquierda y contra Barrantes?
Nunca conocí a Barrantes.
¿Se han dicho muchas mentiras sobre usted en esta campaña?
Sí. Pero distingo los ataques, las críticas. Lo que no soporto, no tolero, es la calumnia, la difamación, la desinformación. Más aún cuando un sector de la prensa tiene la posibilidad de presentar las cosas objetivamente. Por ejemplo, se ha dicho que yo fui procesado por corrupción en Brasil. No es difícil para la prensa investigar. Basta dirigirse a la embajada de Brasil y preguntar si el señor Luis Favre tiene un proceso y cuál es.
Además de la calumnia por corrupción, han dicho que como usted es brasileño representa los intereses de las empresas constructoras brasileñas en el Perú.
Eso forma parte de las falsedades que se han dicho sobre mí, pero me gustaría esclarecerte rápidamente algunos hechos. En primer lugar, no soy brasileño, como te lo acabo de explicar. Vivo en Brasil desde el 2001. En segundo lugar, no tengo y no tuve ningún proceso de ninguna índole, y ni siquiera ninguna apertura de investigación de ninguna naturaleza, por ningún organismo. No tuve, no tengo y espero no tener tampoco (ríe).
Cuando asesoró a Ollanta Humala no tuvo la campaña de desprestigio que le lanzaron esta vez. Hasta mandaron gente a gritar a la puerta del hotel donde supuestamente estaba. ¿Por qué decidió no contestar?
En primer lugar, lo propio de mi trabajo en marketing es que yo no sea conocido de nadie. Si yo te pregunto quién es el responsable de marketing de la campaña de Obama o quién fue el responsable de marketing de la campaña de Piñera en Chile, tú no me podrías dar el nombre.
Cuando vine aquí para hacer la campaña de Ollanta Humala me comporté igualmente y nadie lo notó, salvo en la parte final cuando La Primera, que es un periódico de izquierda, publicó en su portada la información errada de que el PT (el Partido de los Trabajadores de Brasil) había enviado brasileños para hacer la campaña de Ollanta Humala.
El señor Mulder decía: “Yo quiero debatir con Favre, él es el dueño del circo”, lo que es una cosa notable. Nunca había pasado que llamen al publicista.
Es una falta de respeto para la regidora Marisa Glave, porque eso demostraba que a él no le interesaba debatir nada, sino utilizar mi figura con el fin de manipular la opinión pública. Esto consiste en inventar un peligro extranjero, para incentivar una forma de nacionalismo xenofóbico en la población.
¿Es usted un hombre de izquierda hoy? ¿Abandonó las banderas trotskistas?
Yo no soy trotskista hace muchos años, pero sí soy de izquierda
¿De una izquierda moderada, como la de Lula?
Sí, como la de Lula, soy de una izquierda democrática, de una izquierda que cree en las instituciones democráticas, que cree en la libertad de prensa, en el derecho de mercado y en el libre emprendimiento privado, que considera que todo esto es perfectamente compatible con políticas de inclusión social y de disminución de las abismales diferencias sociales que existen en nuestro continente.
¿Por qué se llama Luis Favre? Todo el mundo dice en el Perú que es muy raro que alguien tenga dos nombres.
Quiero hacer notar que el señor Claude Maurice Mulder también tiene dos nombres. Él se llama Claude Maurice de nacimiento pero se hace llamar Mauricio Mulder. O sea que no es tan excepcional. En segundo lugar, tengo el ejemplo de Lula. Él no se llamaba así, pero ahora ese nombre figura en su documento. En mi documento también figura Luis Favre. Lo incluí desde los años noventa. ¿Cuál es el origen de esto? En la época de la dictadura militar (argentina), para escapar de la represión, que era feroz, utilicé ese seudónimo, con el que me hice conocido desde los 13 años. En Francia y en Brasil existe una ley que dispone que cuando una persona de notoriedad pública no utiliza su nombre original, la justicia puede reconocer el nombre que usa, a partir de ese criterio: notoriedad pública. Es una ley que viene desde la época de la liberación en Francia, donde la mayoría de los líderes franceses surgían de la clandestinidad, todos con nombres falsos.
¿Solo tiene un pasaporte que es francés?
Sí, solo tengo un pasaporte que es francés. Y mira esto. (Me enseña el documento de residencia en Brasil con todos sus nombres)
Aclarada la leyenda, vamos a la campaña del No. Todos los analistas coinciden en que el No ganó porque tenía una estrategia. ¿Qué cosa es una estrategia de campaña?
Obviamente una parte voy a reservarla porque sino todo el mundo va a copiarme y perderé mi especialidad (risas). Digamos que esencialmente es definir de manera clara, lo más fríamente posible, cuál es la situación, el terreno en que se va a librar una batalla electoral.
Usted es un especialista en difuntos políticos. A Ollanta Humala lo agarró con 5% (de intención de voto) y a Susana Villarán con 30 puntos en contra. ¿Le gusta ese tipo de retos?
No, yo preferiría que el candidato tuviera 30 puntos al frente, ahí sí creo que podría descansar más y tranquilamente llevarlo a la victoria. Pero uno no escoge necesariamente las situaciones.
¿Le gusta trabajar siempre con candidatos de izquierda?, ¿nunca trabajó con alguien de derecha?
Me gustaría explicarte cómo se configuran los equipos de trabajo. Por ejemplo, aquí he trabajado con peruanos, pero en Brasil se constituyen con gente que trabaja para diversos candidatos. En la campaña del 2002, yo trabajé con Duda Mendoza. Hasta ese momento, ella solo había hecho la campaña del principal candidato de la derecha del estado de Sao Paulo, que era Paulo Maluf. Pero Lula dijo que una de las condiciones que él ponía para ser candidato en esa elección era que se contratase a Duda Mendoza.
¿Aceptaría si lo llamara Alan García?
En otras circunstancias te diría que no tengo ningún problema. El problema es que en una declaración de Alan García afirmó que no entraba en el juego de las injerencias extranjeras, algo que parecería dar un respaldo a la campaña que se estaba haciendo contra mí. Y yo insisto, es diferente la gente que formula críticas o defiende posiciones. Yo no tengo nada contra la gente que defendió el Sí, pero sí estoy contra la gente que en defensa de la campaña del Sí utilizó métodos de guerra sucia y de calumnias.
En el marketing político el producto es un ser humano. Se equivoca y comete errores. A veces no hace lo que le dicen y se rebela frente a lo que le recomiendan. ¿Cómo maneja la relación tan íntima con los candidatos?
En primer lugar, es bueno deshacer un mito: el marketing político no cambia a los candidatos, no los transforma. El marketing político les permite comunicar lo que ellos quieren. Es decir, lo que muchas veces no saben comunicar. Desde ese punto de vista, es errado pensar que fue mi participación en la campaña electoral de Ollanta Humala o mi participación en la de Susana Villarán lo que hizo que ambos tomasen tales o cuales posiciones políticas. Lo que yo he hecho sí es, ante la voluntad del candidato de expresar ciertas cosas, darle una forma a ese discurso para que sea comprensible por el electorado.
No sé quién fue, pero alguien transformó a Ollanta Humala. Yo lo he entrevistado muchas veces y el hombre que hoy tenemos como presidente no es el mismo políticamente. ¿Usted tiene alguna responsabilidad en eso?
Yo vine de Brasil para la campaña de Ollanta Humala, el 18 de enero del 2012. Lo conocí en esa oportunidad y trabajé con él en esa campaña. Él ya era una persona que había evolucionado.
Ante la ausencia de Susana Villarán en los primeros  carteles del No, se dijo que usted la había sacado de la campaña.
Una de las características que encuentro aquí es que hay un universo formado por periodistas y políticos, del cual participa un círculo íntimo de relaciones que acompañan a unos y otros y que viven en un mundo en el que la gente no vive. Como ellos no veían aSusana Villarán, para ellos no estaba, aunque la población la viera todos los días. A la pregunta de nuestras encuestas diarias ¿ha visto o escuchado a la señora Susana Villarán?, la respuesta era sí, siempre encima del 80%.
¿Ustedes trazaron la cancha y les dijeron a los rivales que vengan a jugar a su cancha?
¿Y cuál es ese trazo? El trazo es que la ciudad de Lima tenía que definir esta votación en función de una serie de valores a los cuales está apegada, que son comunes a gente que dice No y a gente que dice Sí. No a la violencia contra la mujer, no al desorden, no al caos, no a la exclusión, no a la desigualdad. La idea era precisamente decir: “Fíjense, todos estos valores positivos que todo limeño debería apreciar están asociados a la palabra No". El gesto de poner las manos así (las cruza como hacía Susana Villarán en campaña) era el gesto de la unión, de estar juntos, de acoger, de dialogar. Es decir, era un mensaje de unión.
¿Usted cree que Villarán ganó esta campaña?
Yo creo que Susana Villarán ganó esta campaña.
¿Y sus regidores la perdieron?
No. Tengo otra interpretación. Yo no estaba haciendo una campaña para ver quién sería la alcaldesa de Lima y qué partido tendría más o menos regidores. Hay que saber bien cuál era el objetivo. El objetivo que se asignaron los partidarios del Sí era revocar a Susana Villarán, provocando elecciones para conquistar la alcaldía. Si el objetivo hubiese sido darle una lección política a la izquierda, bastaba con presentar firmas para que se revoque a 10 regidores, o a 4 regidores, o a uno. El único motivo por el presentaron la exigencia de revocarlos a todos era para que se revoque por lo menos a 14 y a Susana Villarán, provocando elecciones generales en la alcaldía. El objetivo no era que en el concejo entrase algún regidor más, favorable a tal o cual posición. El objetivo era que esa gente entrara a la alcaldía, que no es el concejo, anticipando la elección general para fin de año.
Ese objetivo no lo consiguieron.
Fueron derrotados. El objetivo por el cual yo fui contratado era impedir que lo hagan. Y fueron derrotados.
Las campañas de desprestigio han funcionado en el Perú. Lourdes Flores es una víctima de estas campañas. ¿Usted no las usa?
Hay que distinguir: una cosa es guerra sucia y otra es una campaña negativa de marketing. El candidato puede hacer una campaña positiva, sus programas, sus propuestas, pero puede también hacer spots criticando a su adversario. Nosotros denominamos a eso campaña positiva o campaña negativa. Son dos instrumentos del marketing, válidos porque en determinada circunstancia la única posibilidad que yo tengo de pasar a un adversario es criticándolo y eso no es guerra sucia. Guerra sucia es cuando yo me dedico a manipular, a lanzar afirmaciones falsas, rumores, cosas por el estilo. Yo creo que eso no gana una elección nunca; lo que ocurre es que algunos se sirven de esto para reforzar su campaña.
¿Decirle a Susana Villarán vaga, mentirosa, incapaz?
Sí, esos son insultos. ¿Y se pueden decir? Se pueden, pero no ganan elecciones como lo acaba de demostrar esta campaña.
¿Sigue asesorando al presidente Humala?
En primer lugar, yo nunca he sido asesor del presidente de la República del Perú. He sido el responsable de marketing de la campaña electoral que lo eligió presidente. Después de esto hubo un periodo en el que fui contratado por el Partido Nacionalista Peruano para cuidar las cuestiones de imagen de sus dirigentes, incluido, obviamente, Ollanta Humala. Pero yo nunca fui contratado por el presidente ni por el gobierno para ejercer funciones del Estado peruano.
Ha dicho: “No me atacan por lo que saben de mí, sino por lo que sé de ellos”. ¿Qué sabe de ellos?
Esa es una frase que no es mía. Yo la he sacado para destacar el siguiente hecho: yo entiendo perfectamente cómo actúan y cuáles son sus motivaciones. Entonces, me atacan para impedir que ese conocimiento que yo tengo pueda ser utilizado para defender a Susana Villarán. Ese es el significado de la frase.
Se ha especulado mucho sobre cuánto cuesta contratarlo y cuántos millones cuesta la campaña. ¿Es muy caro contratarlo?
Quiero que quede claro para la gente que yo no cuido ni veo los problemas financieros de las campañas electorales. No solo no veo, no cuido, no soy responsable, no sé cuáles son los orígenes, ni cómo se recauda el dinero. Tampoco sé quiénes son los que dan ni quiénes dejan de dar; no me concierne ese hecho.
¿Usted presenta sólo una factura por honorarios?
Déjeme contarlo bien. La campaña contrató a una empresa de marketing que se llama FX Comunicacion Global. Es una agencia de marketing que solo trabaja para campañas electorales y con partidos políticos, no trabaja para ninguna empresa ni para ningún gobierno. Yo no soy miembro de esta empresa.
No lo puedo creer. ¿Usted no es el propietario?
No.
¿A usted lo han contratado en esa empresa?
A mí me contratan en diversas agencias.
¿Esa no es su agencia?
No, yo trabajo para FX Comunicaciones, no soy socio de FX Comunicaciones.
Pero las personas de FX Comunicaciones dicen que usted tiene todo el mérito de la campaña.
He sido yo el responsable de hacer esta campaña. Pero por la campaña se le paga a FX. A mí me paga FX, yo soy remunerado pero no asalariado de ellos. Yo envío mi factura y ellos me pagan. FX factura a la campaña, la campaña le paga y pagan los impuestos en Perú. FX recibe y, desgraciadamente para mí, se llevan una buena parte del lucro que yo no recibo.
¿Y usted es muy caro? Porque Alan García podría estar interesado.
Yo me adapto muchas veces al cliente, a las necesidades, a veces a la situación de cada país. Además, la moneda brasileña no tiene el mismo valor que la moneda peruana. Son mercados diferentes. Pero obviamente se cobra un precio. Yo no soy de los más caros pero voy a tratar de ser cada vez más caro.
¿No me va a dar un precio?
No. Eso constituye mi remuneración como consultor de FX.
¿Solamente trabaja para políticos?
Sí, para políticos y en campaña electoral.
Qué gusto el suyo tan extraño.
Es mi especialidad.
¿Quién fue el cliente más fácil? ¿Susana Villarán u Ollanta Humala?
Ambos han sido muy agradables para trabajar, no hemos tenido conflicto, nos llevamos muy bien. En general, quedamos siempre bien, yo soy amigo de Ollanta Humala.
¿Prefiere a Dilma o a Lula?
Yo soy amigo de Lula, a Dilma la conozco pero no soy su amigo, es un poco diferente al estilo de Lula. Él es amado por todo el mundo, por los partidarios y por los opositores, por los presidentes de los demás países. Tiene una manera de relacionarse con la gente que, digamos, desmonta cualquier actitud. Es muy agradable.

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