martes, 18 de junio de 2013

¿Por qué Finlandia es número uno en educación en Europa?


Según el informe PISA (que realiza anualmente la OCDE, desde el año 2000), Finlandia lidera el ranking de mejores niveles de educación, con una enseñanza gratuita que pone en primaria a los profesores más preparados. El informe, revela también, que apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en España, uno de cada tres jóvenes deja sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria).

Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y exdirector del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa, fue constatar que los niños finlandeses no empiezan la etapa escolar hasta los 7 años y que, durante los primeros seis años de la primaria, los niños tienen el mismo maestro en todas -o en la mayoría- de asignaturas. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5to de primaria, no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.

La educación gratuita, desde preescolar hasta la universidad, incluye: las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar. La jornada suele arrancar sobre las 8.30 a 9 de la mañana, hasta las 3 de la tarde; con un tiempo para el almuerzo a las 12-12.30 horas y con con tareas que no son excesivas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?

“El éxito finlandés, se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas y cines). Los padres son conscientes de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos y que complementan la enseñanza del colegio. En Finlandia, el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade Melgarejo, para quien el estímulo de la lectura en casa resulta fundamental.

Existe una herencia cultural luterana, basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que acompaña un ambiente que impulsa a permanecer en casa, pero estos factores, también están presentes en países vecinos como Suecia o Dinamarca, que tienen un mayor nivel económico y que, sin embargo, figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.

De Maestros, los mejores

Quizás  la mayor diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. "Los finlandeses, consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país", destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.

Para ser maestro, se necesita una calificación de más de 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida, y se requiere, además, una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales y de voluntariado). Luego, cada universidad escoge a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía: un resumen de la lectura de un libro, la explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. Luego continúan con una exigente licenciatura y periodos de prácticas.

Los mejores docentes van a los primeros grados de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que, desde los 7 años, el alumno se encuentra en la fase más manejable, y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida.

No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. "Es un honor nacional ser maestro de Primaria", aseguró Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki.

Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resume en una frase la importancia de este proceso: "La educación es la llave para el desarrollo de un país". Por eso el país nórdico, dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y de los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando frutos», considera Melgarejo.

Sin duda, la clave del éxito de la educación en Finlandia es que los profesores cuentan con, incluso, más prestigio social que un médico. Son valorados  y respetados por padres, alumnos, directores, se confía en ellos y eso influye para que tengan mayor autonomía a la hora de escoger sus enfoques pedagógicos y sus temas de enseñanza. Es difícil copiar el modelo, sobre todo en sociedades complicadas como la nuestra donde la profesión de maestro es poco valorada y su imagen ha sido dañada ante los ojos del colectivo social.

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