viernes, 5 de julio de 2013

OPPENHEIMER: El suicidio el Partido Republicano


Andrés Oppenheimer. A juzgar por las nuevas objeciones de los congresistas republicanos al proyecto de ley de inmigración que legalizaría a cerca de 11 millones de indocumentados, parecería ser que el Partido Republicano no aprendió la lección de su derrota electoral del 2012, y que no tiene intenciones de regresar a la Casa Blanca en el futuro próximo.

Así como pronosticamos en esta columna a principios del año pasado que los republicanos recibirían una paliza en las elecciones de noviembre debido a su retórica antiinmigración, ahora todo parece indicar —una vez más— que los republicanos van a perder las elecciones del 2016 por seguir actuando como el partido “antihispano”.

Veamos los hechos:

Después de aceptar a regañadientes debatir una reforma migratoria tras perder las elecciones presidenciales del año pasado —en las que el presidente Obama ganó un aplastante 71 por ciento del voto hispano—, los senadores republicanos dijeron que apoyarían una vía hacia a ciudadanía para los indocumentados a cambio de mayores controles en la frontera entre Estados Unidos y México.

Así, el 27 de junio el Senado aprobó un proyecto de ley migratoria con una enmienda que había sido exigida por los republicanos, por la cual se aumentarán en $30,000 millones los fondos para el control fronterizo. Los críticos dicen que es el mayor despilfarro de dinero gubernamental que han visto en décadas.

El dinero se empleará para duplicar el número de agentes de la Patrulla de Fronteras de Estados Unidos, añadir 700 millas al muro fronterizo, y comprar nuevos aviones no tripulados y radares.

El problema es que se ampliará el número de agentes fronterizos de 18,500 a 38,500 agentes en momentos en el que el flujo de indocumentados ha bajado casi a cero desde la crisis económica del 2008. Los cruces ilegales están en el nivel más bajo de los últimos 40 años, según ha dicho Obama.

Además, no está claro si el hecho de aumentar los soldados en la frontera servirá de algo, porque alrededor del 40 por ciento de los indocumentados entran al país por avión con visas de turismo, y luego se quedan, según estudios gubernamentales.

En cuanto a las 700 millas más de muros, eso sólo impulsará a los inmigrantes indocumentados a cruzar la frontera por áreas más remotas y desprotegidas, dicen los críticos.

Ahora, tras la aprobación del proyecto de ley en el Senado con el apoyo de apenas 14 senadores republicanos, los republicanos de la Cámara de Representantes están planteando nuevas objeciones.

El representante republicano Bob Goodlatte, líder del Comité Judicial de la Cámara, dijo que no apoyará ninguna ley que incluya una vía hacia la ciudadanía, y que sólo respaldará una ley que dé a los indocumentados un estatus legal permanente, sin acceso a la ciudadanía.

Uno de los motivos por los que los congresistas republicanos están tan despreocupados por el voto hispano es que prácticamente no tienen votantes latinos en sus distritos.

Según el Cook Political Report, un sitio de internet independiente, sólo 24 congresistas republicanos están en distritos con más del 25 por ciento de votantes latinos, y 142 congresistas republicanos están en distritos con menos del 10 por ciento de votantes hispanos.

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