lunes, 15 de julio de 2013

¿Qué le espera a América Latina si se termina el boom de las materias primas?


Los commodities (materias primas) representan tres cuartas partes de las exportaciones de las economías de América Latina, según datos del Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos centrales de América Latina. Y la última década fue de gran bonanza por el enorme apetito de China por esas materias. En el Perú los commodities representan el 86% de las exportaciones. Sin embargo, su precio -motor del crecimiento regional entre 2002 y 2012- está en su nivel más bajo desde mediados del año pasado.

(Associated Press) Es sabido que en economía todo lo que sube algún día baja. Y la posibilidad de que el alza en los precios de los commodities (materias primas) generado por la gran demanda china esté llegando a su fin tiene en ascuas a las economías latinoamericanas.

La economía china, no obstante, comenzó a evidenciar una tendencia a la baja desde finales de 2011, cuando el producto interno bruto (PIB) creció 9,29%, después de alcanzar 10,44% en 2010. La proyección es de 7,75% para 2013, según el FMI.

El futuro de los precios de los metales está "atado a lo que ocurra con China que consume más del 40% de todos los metales", según el FMI. "El crecimiento de la demanda china por metales se espera que sea moderado debido a que esa economía se está moviendo hacia los servicios". Sin embargo, un elemento que se debe tener en cuenta a la hora de analizar lo que pueda ocurrir con los commodities es la participación que tienen las inversiones especulativas en ese mercado.

En otras palabras, el apogeo de sus precios no está atado exclusivamente a la demanda generada por el crecimiento de economías como la china, sino que en buena medida es atizado por la disponibilidad de liquidez de los fondos de inversión, léase: especulación.

Es tanta la liquidez que tienen los inversionistas por las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés), del Banco Central de Inglaterra, Banco Central Europeo y, más recientemente, el Banco de Japón, que parte de los portafolios especulativos están integrados por commodities. Compran oro, plata, cobre y alimentos como la soya y materias primas como el algodón, entre otros.

En cuanto al cobre, por ejemplo, datos revelados por un informe de la Comisión Chilena del Cobre del Ministerio de Minería (Cochilco), indican que china es responsable del 20% de la demanda mundial del cobre y 40% del cobre chileno.

Es tal la presión en el mercado, ya sea por demanda real o especulativa, que el precio del cobre ha superado más de 10 veces su precio histórico. De 39 centavos de dólar la libra que mostraba como promedio entre 1980 y 2011, pasó a promedios de 3,99 dólares en los últimos 10 años.

Pero no hay razón para que el boom sea permanente. Ya vemos que la economía de China está retrocediendo y la participación de inversionistas en el mercado ya muestra evidencia de retirada.

El precio del cobre ha caído en los últimos seis meses 15,66%. Un día después del anuncio de la FED, en cuanto a que podría reducir este año su política de expansión monetaria, la cotización del cobre en la bolsa de Nueva York retrocedió 2,57% y cerró en 3,03 dólares. Entre tanto el oro, el rey de los commodities, también muestra tendencia a la baja. Entre enero y julio 7 de 2013 el metal precioso cayó 27,3% al cerrar en 1.217,55 dólares.

Una caída continuada y profunda en los precios de las materias primas sería muy peligrosa para las economías de América Latina, que dependen de esas exportaciones. En Argentina, por ejemplo, el 66% de sus exportaciones son commodities, en Brasil 64%, Colombia 77%, Chile 89%, Ecuador 90%, Perú 86%, Venezuela 98% y México 24%. Estas proporciones se basan en las exportaciones al cierre de 2012. En lo corrido de 2013 el comportamiento es similar, pero no hay cifras definitivas disponibles.

Durante la última década, marcada esencialmente por el crecimiento de la economía china con aumentos del PIB superiores al 10% anual, las materias primas han vivido un verdadero auge en sus precios.

El acelerado y continuo aumento del PIB chino generó mayor consumo de alimentos, energía, materias primas y otros bienes. Al ritmo de la demanda, vino el aumento de las importaciones de cobre, hierro, aluminio, petróleo, gas natural, madera, algodón y soya, por nombrar algunos commodities comprados por esa economía asiática en todo el mundo.

Los gobiernos se han dedicado a gastar los excedentes provenientes de los mayores precios y es muy poco lo que se ha hecho en términos de inversión productiva y diversificación de las exportaciones.

Colombia viene con déficit en la cuenta corriente, trimestre tras trimestre, durante los últimos tres años sin parar, según datos de su Banco de la República. El déficit fue de 8.821 millones al cierre de 2010, en 2011 subió a 9.643 millones de dólares, en 2012 cerró en 11.907 millones de dólares y el primer trimestre de 2013 ya iba en 3.038 millones de dólares, 80.7% superior al de un año antes.

Aunque en menores niveles que el de Colombia, el déficit en cuenta corriente de Chile se ha vuelto crónico desde el segundo trimestre de 2011. Según cifras del Banco Central de Chile, el primer trimestre de 2013 cerró en 1.690 millones de dólares, 41% menor que el trimestre anterior pero 14.5 veces mayor que el primer trimestre de 2012.

Por su parte, Brasil acumula déficit de 39.592 millones de dólares durante los cinco primeros meses de 2013, 90% superior al mismo período de 2012 y equivalente a las tres terceras partes del déficit total de 2012.

Palabras más, palabras menos, un déficit continuado en la cuenta corriente significa que de poco vale el esfuerzo exportador y los altos precios de lo que se vende en el exterior, si el país se vuelve un exportador neto de divisas por la vía de las importaciones. Dicho de otro modo, la producción nacional de bienes y servicios no alcanza a cubrir la demanda interna, ya sea para el consumo o para fabricar lo mismo que está exportando y por eso gasta divisas afuera.

No se sabe cuándo se acabará el boom de los commodities, pero lo que sí se sabe es que ha pasado una década con precios altos de las materias primas y América Latina sigue exportando lo mismo y gastando su producto, sin invertir lo suficiente en diversificar.

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