viernes, 16 de agosto de 2013

El Lote o la vida: exterminio de peruanos a la vista


Perú es uno de los siete países en Sudamérica con pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial. Su aislamiento, contrario a lo que muchos creen, no fue de elección libre, sino una estrategia de supervivencia que empezó hace 120 años, cuando la invasión de caucheros causó una hecatombe cultural: los nativos fueron esclavizados, abusados, perseguidos, masacrados, casi exterminados. Los pocos que escaparon, lo hicieron selva adentro, huyendo de los hombres “civilizados”.

Es así como los indígenas se aislaron y adoptaron estrategias de movimiento continuo para no ser hallados. Aunque han pasado 100 años, lo más probable es que mediante sus transmisiones orales conserven el recuerdo y advertencia del peligro de acercarse a quienes no son como ellos. Esos son los peruanos que viven en esas profundidades, subsisten de animales de monte, frutos y pesca que se procuran. Son los últimos nómadas del planeta.

Durante años han soportado depredación de madereros, mineros ilegales y legales, narcotráfico, evangelizadores o curiosos que los buscan para sus fines. Algunos creen que les harían un favor asimilándolos a nuestra cultura. Desconocen que una simple gripe nuestra los mataría. Su sistema inmune no está preparado para gérmenes y virus comunes a nosotros. Existen, hay documentos, fotos, avistamientos, videos, investigaciones respaldadas por organizaciones mundiales como ONU. Aun cuando en Perú se les niegue por intereses económicos.

Si somos consecuentes con nuestros conceptos, ellos son igual de peruanos. Y están en extrema vulnerabilidad de salud y vida, hoy más que nunca por la propuesta expansión de explotación del Lote 88; lote que se superpone 23% sobre la Reserva Territorial de indígenas Kugapakori, Nahua, Nanti y más (en aislamiento y contacto inicial) de Cusco y Ucayali. La resolución RM0046-90-AG/DGRAAR y el Decreto DS028-2003-AG establecen que los “derechos de aprovechamiento de recursos naturales deben ejercerse con las máximas consideraciones que garanticen la no afectación de las poblaciones indígenas que la habitan”. Así lo recoge el oficio de la Defensoría del 6 de agosto último 01132-2013 DP (http://bit.ly/14OYkMV) enviado a Jiménez, Minem, Minam, Mincul y Sernanp. Dice: la actual “Ampliación de Exploración y Desarrollo” implica pruebas sísmicas 2D y 3D, perforación de 18 pozos exploratorios y reinyecciones, además de 10,5 km de ductos adicionales de transporte que tendrán un impacto “crítico a severo” en la vida, salud y provisión de alimentos de estos peruanos.

Eso mismo recogía la resolución de Mincul (http://bit.ly/13K9jY0) con 83 observaciones al EIA que presentó Pluspetrol para la ampliación de exploración del lote. Esa Resolución Viceministerial 005-2013-VMI-MC (http://bit.ly/1bzUpoP) fue sacada de la web del Mincul a las pocas horas y desaparecida oficialmente. Su firmante, Paulo Vilca, fue renunciado (http://bit.ly/18GHIek) y el gobierno sacó en su reemplazo la Resolución 007 que no han colgado en la web y nadie ha visto. La 005 (que el Minem nunca remitió a la empresa) decía que “las medidas de mitigación (de Pluspetrol) son insuficientes”.

La gran tragedia parece ser que la ampliación de la exploración y explotación del Lote 88 es incompatible con la preservación de la vida de estos peruanos. ¿Estamos dispuestos a aceptar ese necesitado y ansiado desarrollo por sobre los cadáveres de estos connacionales? ¿Hay algún punto medio posible? ¿O cerraremos los ojos mientras los exterminamos en aras de nuestra bonanza?

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